jueves, 27 de diciembre de 2012

Aquí y Ahora






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¿Podemos encontrar en el Amor, la Perfección y la Armonía de la colmena, una guía para nuestra expresión y desarrollo interior como seres Conscientes y Plenos?

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       Estimados amigos y lectores, a través de las entradas de este Blog hemos intentado transmitir y esbozar de forma sencilla, la propuesta de desarrollo y trabajo interior de la Fraternidad de los Apicultores. Lo hemos hecho contando historias y cuentos, degustando miel y ofreciendo los dones apícolas para la curación de nuestros cuerpos y mentes, además de compartir atmósferas de presencia y serenidad a través de la Música. Recomendamos leer serena y reflexivamente las diferentes publicaciones. Más abajo encontrarás un resumen de cada una de ellas, así como enlaces en azul para acceder directamente a su lectura.  Así mismo,  las 12 piezas musicales que podrás encontrar en la barra lateral, no han sido seleccionadas al azar. Son herramientas de Belleza y Conocimiento para nuestra Alma. 

        Este blog permanecerá abierto en internet, como punto de referencia para todos los que en adelante puedan acercarse hasta él. Es en las impresiones e inquietudes que despierte en ellos, donde radica su propósito y beneficio. Las líneas y propuestas en él planteadas quedan en un permanente AHORA. Sólo la barra lateral de sugerencias y recomendaciones podrá ir siendo actualizada, hasta que otras iniciativas al servicio de la Nueva Aurora de Juventud puedan materializarse. 

        Una aproximación a un siguiente nivel de experiencia, demanda y requiere cierto grado de intimidad y discreción. Son las salas internas de la colmena, siempre en tenue iluminación, donde se producen y elaboran los frutos y dones de nuestro trabajo personal, de nuestro viaje interior. Allí, entre aromas florales de vida, la miel del estudio y la reflexión, el polen de la alquimia de las energías y el propóleo del autoconocimiento y la evolución psicológica, nos permiten alimentar nuestra alma con la Jalea Real que nos otorga el Despertar a la Luz, y las herramientas para el Servicio desinteresado en nuestro entorno.

       Como en todo trabajo de recolección y elaboración, necesitamos un nivel adecuado de formación y dedicación, que nos permita constatar la eficacia real de nuestra labor artesana y paciente sobre sí mismos. Una labor en beneficio de la humanidad y el mundo, tal y como nos enseñan nuestras hermanas las abejas. Esta formación se realiza en nuestra Fraternidad, a través de las herramientas y métodos de sus 4 ramas o facultades: Apicultores de la Presencia, Apicultores Melómanos, Apicultores Alquimistas y Apicultores Gnósticos. A ellas el estudiante se aproxima de forma gradual y paulatina, tal y como se debe degustar la buena miel. Ellas son la base de nuestra pedagogía iniciática, pues son una valiosa ayuda en el logro de los objetivos personales de cada individuo interesado en el florecer de su Consciencia, y en su preparación como servidor del Plan.

       Tal y como hemos aclarado a todos los que nos habéis escrito, no queremos defraudar a nadie. Nuestra Fraternidad no busca prosélitos ni seguidores. Sólo cumplir humildemente con el cometido de ser útiles a aquellos que puedan sentirse identificados con nuestras propuestas. Hay ya muchas escuelas y fraternidades en el mundo trabajando para la Nueva Aurora de Juventud. No obstante, si aún así sientes en tu interior la necesidad de aproximarte a nuestras inquietudes y métodos, de establecer un intercambio personal sobre lo aquí propuesto o cualquier aclaración, podrás verificarlo a través de nuestro correo electrónico, sea cual sea el momento en que accedas a este blog. 


¡Que el Logos Solar ilumine nuestras Consciencias!
¡Que el Logos Planetario inspire nuestro Entendimiento!
¡Que la Gracia del átomo Nous resplandezca en nuestros Corazones!
¡Que el Círculo Consciente de la Humanidad Solar guíe nuestros pasos en el servicio al Plan!


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Resumen y propósito de las entradas del Blog



1.- Bienvenidos: Presentación. Simbología y analogías de la Fraternidad de los Apicultores I.

2.- Un principio: Introducción a la colmena. Simbología y analogías de la Fraternidad de los Apicultores II.

3.- Fuente de Salud I: Introducción a la Apiterapia. Miel.

4.- Aprendiendo a Volar: Respiración consciente. La práctica de la atención.

5.- Los Peregrinos: Pedagogía Iniciática I. (Actitudes del discípulo. Silencio.)

6.- Fuente de Salud II: Jalea Real. Polen.

7.- El Vuelo Secreto: Respiración consciente II. Iniciación a la meditación.

8.- Fuente de Salud III: Propóleo. Apitoxina.

9.- Teo: Pedagogía Iniciática II. (Prejuicios. Vigilar el estado mental y emocional. Solidaridad.)

10.- Ucanca I: Introducción al trabajo interno de la Fraternidad de los Apicultores.

11.- Ucanca II: Desarrollo y propósito del trabajo interno de la Fraternidad de los Apicultores.

12.- Aquí y Ahora: Síntesis y reflexión.

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       En el solsticio de invierno del hemisferio norte, Puerta de San Juan, el evangelista del águila, a 27 de diciembre de 2012.

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lunes, 24 de diciembre de 2012

Ucanca, sello iniciático. (2ª parte)





(Tal y como indicamos en la 1ª parte, recomendamos que esta historia sea leída con calma y tranquilidad, buscando un momento adecuado para la reflexión. No ya por la importancia de lo que se ha escrito, sino por la naturaleza de las ideas que en ella se intentan transmitir.)


"Cuando la ciencia entrare en tu corazón y la sabiduría fuere dulce a tu alma, pide y te será dado"



       Ibdana dejó unos minutos para que reflexionara en las inscripciones de las 3 amatistas. Sus palabras se asentaban en mi interior, fecundando mi comprensión. Pasado ese tiempo, dijo:

- Por favor, acompáñame hasta esta otra pared y observa este símbolo. 

       Fuimos hasta la pared central de la estancia y me mostró la imagen de una estrella de cinco puntas azul, sobre fondo blanco, con varios símbolos y letras en sus brazos y su interior.




- Ahora sí tendré que extenderme un poco más en las explicaciones, pues atravesamos el portal que da sentido a nuestra Obra. Éste es el emblema de nuestra Fraternidad. En sus símbolos se encuentran representados nuestros métodos y herramientas. La estrella, con su punta superior hacia arriba, es el símbolo pitagórico para el hombre autorrealizado, el hombre superior que Leonardo representó en su Vitruvio. En su brazo superior encontramos el icono de una abeja, ya que es nuestra obra y servicio, el principal vínculo e inspiración de nuestra Fraternidad.

- ¿Es una abeja reina la que se representa verdad?

- Así es, una reina o como te enseñé en su momento, una gran Madre o gran Amiga. Ahora, antes de continuar mi explicación, quiero aclararte que el trabajo de nuestra Fraternidad se divide y manifiesta en cuatro ramas o secciones. Cada una de ellas tiene sus propios métodos de estudio y trabajo, de recolección y elaboración. Son diferentes y complementarias, pues cada una necesita de las otras para ofrecer al candidato una visión y trabajo integral en su desarrollo y florecer interno, en definitiva en su iniciación. Cada una es una materia de estudio y práctica para el estudiante, y una vía de especialización y servicio para el adepto. Por eso, en el brazo derecho de la estrella de nuestro emblema, está el símbolo astrológico del Sol. Representa a la Fraternidad de los Apicultores de la Presencia (FAP). 

-¡Ah! de los que hablaste antes.

- Así es. Su símbolo es el Sol porque su Luz, simboliza a su vez la Consciencia, que es su objetivo. Su trabajo es enseñarnos a permitir que la Presencia fluya a través del aquí y el ahora, aprender a permanecer atentos de instante en instante, para que se manifieste en nuestras vidas lo Real en nosotros. En ella estudiamos los estados de consciencia y los mecanismos del sueño colectivo de la humanidad. Para ello investigamos los procesos de la Psiquis y la personalidad, haciendo luz sobre el inconsciente. Se nos enseña a cuidar la calidad de nuestros pensamientos y emociones, tal y como te indicó Teo. A través del autoconocimiento, se establecen las bases de nuestro aprendizaje para esta vida, mostrándonos que ella, la Vida, es una escuela a la que venimos para Vivir, Amar y Aprender. Ellos han comprendido las enseñanzas del Maestro de la Flauta: “Cada mañana, cuando me levanto, soy como un estudiante que acude a su primera clase, atento y con la mente en blanco, para que el día grabe en ella lo que se me tenga que enseñar”. Sus métodos principales son la meditación, y la práctica del alineamiento con la forma del momento presente, alineamiento con la Vida, con lo que el Ahora nos trae. Alineamiento y aceptación, sin reactividad.

   En el brazo inferior derecho de la estrella, encontramos el símbolo de la clave musical de la nota FA. Representa a la Fraternidad de los Apicultores Melómanos (FAM). En ella aprendemos a recolectar la miel depositada en las obras de los Maestros de la Música ¿Te has preguntado alguna vez por la similitud entre las palabras miel “mel” y melodía “melos”? Ellos nos enseñan a buscar la Belleza como inspiración en nuestras vidas. A través de la música nos enseñan a elaborar emociones superiores y determinados estados internos, por resonancia Armónica. Aprendemos que nuestra Alma, fecundada por el poder vibratorio de la Música, nos eleva a regiones superiores del Ser. Allí aprendemos sin pensamientos, palabras, ni formas, a través de la naturaleza creadora del sonido y sus arquetipos. Sus métodos son dos. Uno es la audición consciente, por la que aprendemos a recolectar el mensaje oculto tras la melodía, así como a sanar y equilibrar nuestras emociones y el sistema nervioso, en particular el simpático y el límbico cerebral. El otro método es la “Euterpegnosis” que nos permite recibir la inspiración e iluminación, a través de las composiciones de la Música Sacra y los misterios de las Óperas Iniciáticas.

- Luego ¿la música es una forma de conocimiento?

- Sin ninguna duda, amigo mío, continuemos. En el brazo inferior izquierdo se halla la figura del Caduceo de Hermes. Es el símbolo de la Fraternidad de los Apicultores Alquimistas (FAA). En sus aulas aprendemos que estamos formados, no solo por un cuerpo físico de carne y hueso, sino por cuerpos sutiles en diferentes grados de energía. Estudiamos la anatomía oculta del ser humano, sus psico-bio-generadores, así como sus canales energéticos. Se nos enseña a recolectar la poderosa energía Vital de la Gran Fuente del Sol, y de la inteligencia oculta tras los átomos. Aprendemos a despertar y canalizar esas energías para curar nuestros cuerpos y restituir la salud de los enfermos. Por eso los Apicultores Alquimistas son Médicos, y además Magos, pues usan las fuerzas de la Naturaleza a través de la magia de los elementos y las plantas. Algunos de sus maestros son seres elementales ¿Sabes qué es un cernícalo?


- Sí claro. Es un ave rapaz de los montes de nuestras islas.

- Pues hay aquí, entre los instructores de la FAA, un elemental de un cernícalo que es muy estimado y apreciado entre los estudiantes. Su conocimiento sobre el poder oculto en los átomos del aire, para sanar diversas enfermedades, proyectándolos a través del soplo vital, es una de sus maravillosas aportaciones.

   Por último, el brazo superior izquierdo de la estrella, representa a la Fraternidad de los Apicultores Gnósticos (FAG). Su símbolo es un crismón o Cristograma, con las letras alfa y omega. Ellos toman su nombre de los Gnósticos de los primeros siglos. Al igual que ellos, siguen el sendero del Esoterismo Cristiano, no ya a través de la Fe y el Dogma del creyente, sino por la Fe Consciente, la “Pistis Sophía”, el Conocimiento inspirado por Dios. Su concepto de Cristo, es el expresado por Theilard de Chardin: “el Cristo Cósmico”, la máxima expresión de la Inteligencia Suprema encarnada en el Hombre. La culminación de la perfección y el desarrollo evolutivo de la Consciencia humana, el punto Omega. Sus adeptos nos enseñan a recolectar las riquezas que se encuentran en la Kabbalah Cristiana: Las 3 Joyas del evangelio del Ángel, las 22 perlas de Sabiduría del Pescador y los 7 tesoros del Logos. Sus métodos son la oración consciente y el estudio contemplativo de los textos sagrados y apócrifos. A través de sus maestros aprendemos a unirnos con nuestra Divinidad Interior, siguiendo el camino iniciático representado en el Drama Crístico, para convertirnos en amantes del Amado, siguiendo el ejemplo del Maestro de maestros.




- Descansemos ahora un poco.

       Ibdana se levantó y se dirigió a una mesa a un lado de la estancia, en la que preparó unas infusiones con miel, que degustamos relajadamente.

- Todo esto que me cuentas es fascinante Ibdana, y me da una visión amplia del trabajo de la Fraternidad, en las diferentes facetas del ser humano.

- Como te dije antes, son nuestros estudios y nuestros métodos. No pretendo que intelectualices la información que te doy. Debes reflexionar más tarde, con calma, sobre ella. El conocimiento intelectual nos ayuda a definir y bosquejar metas y objetivos, pero sólo la práctica de los métodos de recolección y elaboración, produce resultados en nuestra evolución personal. “La teoría en los libros, la práctica en la vida.”

- Buena frase, y sabia.
- Es de Teo.
- Sí, es su estilo.

       Reímos un rato, mientras seguíamos tomando nuestras infusiones.

- ¿Quieres preguntarme algo más sobre el emblema de nuestra Fraternidad?
- Sí, esas vocales ¿qué significan?
- El poder del Verbo, del sonido. Las 5 vocales principales son el alma del lenguaje. Son los primeros sonidos que aprendemos a pronunciar. Cada una de ellas se relaciona con los 5 sentidos, y su vocalización, de una determinada forma, es parte esencial de nuestros métodos.
- ¿Y esas letras doradas en el centro de la estrella?

       Se tomó tiempo para responderme. Intuí que buscaba la respuesta adecuada para mi nivel de comprensión.

- Representan al núcleo, el Sol Central que ilumina y alimenta nuestra Fraternidad. Verás, en una colmena existen 3 partes bien definidas: el Portal de vuelo y recolección a la entrada, el Melario o cámara de elaboración interna y la cámara Real o de Cría, que es su corazón íntimo, donde la reina genera y dirige la vida de la colmena. Así mismo, el Círculo Consciente de la Humanidad Solar, la llamada Fraternidad Blanca, se expresa y manifiesta en el mundo a través de 3 vehículos o formas: Las escuelas esotéricas o círculos de estudios, donde el estudiante comparte sus inquietudes y recibe las primeras lecciones sobre el sendero interno; las Fraternidades, donde el candidato a la iniciación educa su carácter y trabaja sobre sí mismo, en los procesos de recolección y elaboración bajo la guía de los adeptos; y por último las Ordenes Internas, donde el iniciado realiza el Sendero que su Yo Soy reserva para él. Allí, entre los Maestros, recibe la iluminación en los Misterios del Amor y encuentra su camino de servicio en la Nueva Aurora de Juventud, de servicio al Plan.

    Toda escuela depende de una Fraternidad, y toda Fraternidad, a su vez, depende y se sostiene en una Orden. La Orden que sustenta y nutre a nuestra Fraternidad de los Apicultores es la H.S.P. representada por esas letras doradas en el centro de nuestro emblema.

-¿Puedes decirme algo más de esa orden, y que significan las siglas H.S.P.?
- No, por ahora no, en este nivel.
- Lo comprendo. Como te dije antes, hablando con estudiantes y miembros de algunas escuelas esotéricas, he notado que hay bastante confusión sobre todo esto. Muchos discuten y defienden que su tradición y sus técnicas son las “auténticas y válidas”. Incluso esgrimen su autoridad en la materia, para desacreditar a los maestros de otras escuelas y grupos. Percibo muchos celos místicos entre ellos.

- Amigo mío, hemos comprobado que cuando no hay una conexión y Presencia Activa con la Fuente Consciente de Inspiración, corremos el riesgo de anquilosarnos en “sistemas caducos”. Tal y como se nos enseñó: “no podemos poner el vino nuevo en odres viejos”. La Nueva Aurora de Juventud jamás “predefine” nada, constantemente evoluciona, cambia en las formas y manifestaciones,  y nos sorprende. Sólo lo que hay realmente en los corazones y mentes de los estudiantes, adeptos y maestros define sus pasos en el Sendero. Un sendero para “librepensadores”. Libres de  miedos, frustraciones, rencores, y sobre todo, sin miedo al Amor y su Sendero.

   En la mayoría de las ocasiones, cuando el candidato se aproxima a las Escuelas Esotéricas, va buscando ilusiones y espejismos, muchas veces movido por el impulso de huir y evadirse de una realidad vana y angustiosa. Cuando por fin se le revela, que la Iniciación es la misma vida, que no hay conocimiento real fuera de sí mismo, surge el niño perezoso, vago y lúdico que todos llevamos dentro, y le invita a huir de lo real pidiendo un poco más de tiempo para dormir y soñar, buscando las mil y una excusas que su mente le ofrece, abandonando así el Sendero. Busca la Luz de la llama, pero no el crisol de su calor. Y no puede haber una cosa sin la otra.

- Una vez leí algo sobre lo que llamaban, los dolores de parto de la Consciencia. Recuerdo que decía que el individuo que comienza a despertar, que alegóricamente nace de nuevo, sufre la ignorancia e ingratitud de los hombres ¿Te refieres a eso?

- ¿Puedes llegar a la Rosa, sin pasar por las espinas?... Has de entender que para la tradición, cualquiera que sirva a los ideales de progreso y fraternidad en nuestro mundo, es elegible para la iniciación. Sea de forma individual, en el seno de una familia, trabajando en su panadería para ofrecer el mejor pan, o en Fraternidades y Escuelas, la humildad y el propósito de servir son siempre su principal característica. Cuando llega el momento, siempre un maestro aparece ante él, guiando sus pasos hacia el verdadero Maestro en el Corazón.

   Recuerda siempre, que la meta y el propósito de los miembros de nuestra fraternidad, es el estudio de la Vida como escuela, a través del ciclo de las transmigraciones, y la práctica del Amor desinteresado, que comienza por una actitud cotidiana de amabilidad, tolerancia y perdón. ¡Sé pues estudiante de la Vida y practicante del Amor!




   Ahora, basta ya de palabras. Antes de que regreses junto a tu familia, aprovecharemos para que veas algo más de este lugar.

       Salimos de la estancia y de nuevo andamos por el inmenso pasillo. Ahora pude distinguir también zonas ajardinadas entre las amplias estancias, así como áreas con mosaicos labrados con símbolos y fuentes de las que manaba el agua.

- ¡Que agradable olor hay en el ambiente! No consigo identificarlo.
- Son aromas de elixires florales, no olvides que de alguna forma, esto es una colmena.

       Mientras paseábamos pude observar mejor el interior de algunas de las diferentes salas. En sus paredes había diagramas, símbolos, obras de arte y esculturas mitológicas. En una de ellas un grupo de estudiantes, meditaban en círculo alrededor de su maestra, mientras sonaba un gran gong oriental. En otra los estudiantes formaban extrañas figuras con la posición de sus cuerpos, mientras emitían sonidos vocales alargados y efectuaban armónicos movimientos, al tiempo que su maestro les observaba y corregía. Por último, Ibdana me invitó a entrar en una estancia que llamó poderosamente mi atención. En un arco, a su entrada, se leían las siguientes palabras:Scire, Volo, Audere, Tacere. En su interior maestros y discípulos, vestidos con túnicas blancas, oraban en silencio ante una copa de piedra cristalina, que se encontraba sobre un pedestal. Recordé entonces la leyenda del Santo Grial. A su lado había otros dos recipientes, uno con fuego ardiente y otro trasparente con agua. Detrás en la pared, se encontraba la imagen de un Sol radiante, del que surgían 4 luminosos rayos en forma de cruz. En otro lado de la estancia una Lanza, ligeramente inclinada, parecía estar suspendida sobre el suelo, como colgando de hilos invisibles que no alcanzaba a ver. Entonces Ibdana me tocó el hombro y me invitó a salir y continuar nuestro camino.

-¿Puedo hacerte una pregunta Ibdana?
- Claro.
- Todas estas personas que veo, están aquí con su cuerpo físico, en ese estado dimensional que describiste antes.
- No, en absoluto. Muchos vienen con sus vehículos sutiles, en astral, mientras sus cuerpos duermen. Tú los puedes ver ahora por el estado vibratorio que te inducimos al entrar aquí, y por la energía de este sello de las Hespérides. Por ejemplo, mira esos niños de allí, están en astral.

      Miré y contemple, en un pequeño jardín, a un grupo de unos doce niños, que jugaban alrededor de un anciano mientras les leía un libro. Ibdana dijo:

- Esos niños, mientras descansan en sus hogares, vienen aquí para aprender y recordar. Ellos son los dones de esperanza de la Nueva Aurora de Juventud, pues grandes Almas están regresando para ayudar a la humanidad en el salto evolutivo que se avecina.

       Continuamos nuestro camino y... de pronto… la vi… ¡Era ella! Paseaba junto a un grupo de discípulos con los que dialogaba. Ibdana notó mi inquietud y me preguntó:

- ¿La reconoces?
- ¿Pero... de verdad es ella? ¡No puede ser!
- Sí, es H. y ya es hora de que cambies tus parámetros sobre lo que puede y no puede ser. Nos movemos en planos de realidad donde la mente no tiene referencias, se convierte en un vehículo torpe y denso, hay que usar otras herramientas.
- ¿Pero han pasado mil años, cómo es que ella está aquí?
- La pregunta importante no es esa, sino ¿cómo la has reconocido, si no la habías visto antes? ¿Por las imágenes y grabados de esa época? Imposible.
- Es cierto. Sé en mi interior quien es, pero ahora que lo dices, no tengo ni idea de cómo lo sé.
- H. es una de las grandes maestras de nuestra tradición. En su vida y en su obra se manifestaron con plenitud, los 4 sistemas y métodos de realización de nuestra Fraternidad, de los que hablamos antes. Abarcó la Filosofía, la Música, la Medicina y la Mística, y a través de ellas sirvió, y sigue sirviendo, a la gran causa en favor de la Humanidad. Su trabajo actual se desarrolla en una Colmena de Luz muy lejos de aquí, pero pasa unos días junto a nosotros para visitar a varios de sus discípulos.

       Ella pasó a nuestro lado. Me miro durante unos instantes y me sonrió. Entonces, en ese momento, recordé…  Ibdana me dejó solo unos minutos. Luego se acercó, me miró con afecto y asintió con un gesto. Comprendí que ella sabía lo que estaba pasando en mi interior, y me invitó a continuar. Seguimos nuestro paseo y llegamos al portal por el que había entrado a la Catedral. Encima de él pude observar un cuadro antiguo con la imagen de una rosa, con abejas a su alrededor, y las palabras “Dat Rosa Mel Apibus”. No lo había visto al entrar pues quedaba detrás de mí.




- ¡Vaya que maravillosa imagen!
- Sí, es de Robert Fludd, un médico del siglo XVI, discípulo de Paracelso y también un visionario para su época. De alguna forma, esa imagen resume todo lo que hemos compartido hoy.
- Me llama mucho la atención ¿Qué significan esas palabras?
- Significan “La Rosa da Miel a las abejas” y ¡Claro que te llama la atención! Ese es tu siguiente nivel en el arte de volar, pero aún no es miel para ti. Continúa con tus prácticas de vuelo, y no olvides las enseñanzas de Teo: “Vigila y protege tu espacio mental y emocional, para que no entre en sintonía con la atmósfera colectiva de sueño y desesperanza”.

¡Ve en Paz, querido amigo!

       Y nos despedimos con un cálido abrazo.

- ¿Seguro que puedo atravesar ya la pared?
- ¡Claro! Avanza sin miedo.

       De nuevo pasé a través de la pared de roca. A cierta distancia unos turistas que paseaban por allí, me observaron sorprendidos ante mi repentina aparición. Miré el reloj, apenas habían pasado unos pocos minutos ¿Cómo era eso posible?

       Comenzaba a atardecer sobre Ucanca. El Sol poniente llenaba todo el valle de mágicos tonos rojizos y anaranjados. Mientras regresaba con mi familia, resonaban con fuerza en mi interior las palabras de Ibdana: “Sé estudiante de la Vida y practicante del Amor".

Sugam Ogima





viernes, 21 de diciembre de 2012

Ucanca, sello iniciático. (1ª parte)







(Recomendamos leer esta historia con calma y tranquilidad, buscando un momento adecuado para la reflexión. No ya por la importancia de lo que se ha escrito, sino por la naturaleza de las ideas que en ella se intentan transmitir.)



“La Vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar.” 

(Forrest Gump)



       Tras varios meses practicando las indicaciones de Ibdana, constaté en mi cuerpo una mejora general de la salud y la vitalidad. También era patente un estado de calma mental y serenidad emocional, cada vez más permanente, sobre todo en ciertos momentos conflictivos, donde antes era fácil presa del estrés. El secreto, simplemente respirar conscientemente ¿Cómo algo tan aparentemente sencillo, cotidiano, al alcance de todos, puede pasar tan desapercibido? ¿Cuántas cosas cambiarían en la salud, el desarrollo intelectual, emocional y el equilibrio psicológico de nuestros hijos, si estas cosas se aprendieran en la edad escolar? Pensadores como Krishnamurti, Sivananda, Ramacharaka y muchos otros, insistían una y otra vez en el pasado siglo sobre estos hechos. Pero para la mayoría de nuestra sociedad, fueron sólo voces clamando en el desierto. Las deficiencias en el aprendizaje, en la capacidad de atención, la hiperactividad, muchas de las patologías camufladas en el oportuno cajón de las “alergias” y no sé cuántos trastornos infantiles más, tendrían un eficaz remedio con el ejercitamiento cotidiano en la respiración consciente y completa.

       Un día soleado de octubre, aproveché para subir con mi familia al Parque Natural de las Cañadas del Teide, ese maravilloso paraje volcánico, envuelto en el misterio y el sobrecogimiento ante la imponente presencia del padre Teide. Siempre es una oportunidad única, poder pasear por sus senderos y disfrutar del aire más limpio y puro de la isla de Tenerife, además, a esa altura, el más cargado de la energía vital oculta tras sus átomos.

       Detuvimos nuestro coche al borde del Llano de Ucanca y mientras paseaba con mi mujer y mi hijo entre la vegetación autóctona del lugar, recordé lo que Ibdana me había dicho sobre Ucanca. Después de un rato de paseo, les indiqué que me desviaría un rato hacia la Catedral, para vernos luego en el coche. Ellos continuaron su paseo disfrutando de senderos de retamas y tajinastes.




       La Catedral, es una construcción natural montañosa de lava volcánica, en las mismas faldas del Teide. Siempre fue un lugar especial para mí, así como para los aficionados isleños al alpinismo. Pero en esta ocasión palpitaban en mi interior las palabras de Ibdana: “Este lugar es llamado la Colmena del Jardín de las Hespérides, y es un eslabón más de nuestra alianza de colmenas internas, que a través de todo el mundo forman la Fraternidad de los Apicultores. Y para aclarar tus dudas, sí tiene una contraparte física en una colmena, que se encuentra en ese maravilloso lugar que llamáis el Valle de Ucanca, y que nosotros conocemos como el Sello Iniciático del Jardín de las Hespérides.”



       Cuando llegué hasta el sendero que asciende hacia el macizo rocoso,  zona en la que en otras ocasiones me quedaba para disfrutar de la meditación,  continué hacia la base de la pared misma de la vertiente inclinada. Una vez allí, sentí la necesidad de tocar la pared del imponente templo natural. Como respondiendo a un llamado que surgía desde mi interior, me sentí impelido, con un irresistible impulso, a avanzar, a atravesar la pared volcánica. Dudé… respiré… cerré los ojos y di un paso firme y decidido hacia delante, confieso que esperando el golpe contra la roca, pero no fue precisamente un golpe lo que recibí. Una sensación de tibia calidez envolvió mi cuerpo, a la vez que una especie de corriente eléctrica, en forma de suave escalofrío, recorrió mi espalda desde el coxis hasta la nuca.

       Abrí los ojos. Había atravesado la pared rocosa y me encontraba en el interior de un recinto, que sólo puedo describir como inmenso y sobrecogedor. Era una especie de gran cueva, con techos muy elevados de los que no puedo precisar su altura exacta, pues parecían no tener fin, y rodeado de una agradable luz de la que tampoco podía concretar su procedencia, parecía surgir de las paredes de la inmensa estancia. El piso estaba formado por mosaicos hexagonales que se alternaban con colores dorado y azul, extendiéndose por un largo pasillo delante de mí. De pronto aparecieron dos individuos vestidos con ropajes verdes, una especie de túnicas. Uno de ellos me habló con perfecto acento canario y dijo:

- Sabemos quién eres y aunque no te esperábamos hoy, hay alguien que se alegrará mucho de verte, acompáñanos.

       Recorrimos el largo pasillo que se abría ante nosotros. Yo no paraba de mirar hacia arriba, impresionado por la altura del techo, en el que ahora podía distinguir una formación abovedada que me recordaba a las construcciones del Gótico. A nuestro alrededor se abrían amplias estancias, donde se podían ver a numerosas personas, todas con túnicas idénticas a las de mis acompañantes pero de colores diversos. Todos estaban ocupados en diferentes menesteres. Después de unos minutos de paseo mis acompañantes me indicaron una de las estancias, y el que se había dirigido antes a mí dijo:

- Espera aquí, y toma asiento por favor.


      Mientras se alejaban entré en una habitación con paredes blancas, en las que se podían ver algunos grabados y símbolos. Me senté en una especie de taburete dispuesto al efecto. Al mirar hacia arriba pude ver el techo, ahora próximo, que parecía de cristal. A través de él se contemplaba la bóveda celeste. En el centro de la estancia había una gran mesa en forma de cubo, con un recipiente con rosas rojas, documentos que parecían pergaminos antiguos y diversos utensilios, entre los que pude distinguir una brújula y un compás. Se podía oír, muy suavemente, una música como de pequeñas campanas con variaciones de unas pocas notas, que resultaba muy relajante. De pronto, alguien toco mi hombro derecho por detrás y dijo:

- Hola de nuevo, mi buen amigo.
- ¡Ibdana! (Respondí con una mezcla de sobresalto y alegría.)
- Al fin te has decidido a venir hasta aquí por tu cuenta. (Sonriendo, se sentó junto a mí.)
- Pero, ¿estoy físicamente aquí, verdad? Porque acabo de atravesar una pared de roca volcánica.
- Sí, lo estás, aunque en la contraparte superior de lo que llamas mundo físico, estás aquí con tu cuerpo, pero en una dimensión superior. Por eso has podido atravesar la roca sólida.
- Pero, ¿cómo he entrado en esta dimensión? No hice nada especial para ello.
- No, fuimos nosotros. Cuando percibimos que te acercabas a la Catedral, mediante ciertas técnicas, que algunos de vuestros físicos cuánticos entenderían fácilmente, hicimos que la energía de tus átomos y de tus estructuras sutiles aumentara su nivel vibratorio, produciendo un salto dimensional justo cuando intentabas penetrar la pared rocosa.
- Y esa, supongo, fue la causa de la sensación que sentí en ese momento.
- Por supuesto. Con el tiempo serás capaz de producir ese efecto por ti mismo, si lo deseas, y penetrar los misterios que la Madre Naturaleza guarda para el hombre despierto. Cuéntame ¿Qué tal con Teo?
- Un tipo genial. Rompió de un plumazo varios de mis prejuicios. Me sorprendió de manera especial sus enseñanzas sobre las personas con S.D., cambió para siempre mi idea sobre ellos.
- Sí, son seres muy especiales. En nuestra Fraternidad hay varios hermanos S.D. y autistas, almas muy avanzadas. Les agrada trabajar en la Fraternidad de los Apicultores de la Presencia.
- ¿Apicultores de la Presencia?
- Sí. Luego te hablaré de ellos. Pero dime ¿qué te parece nuestra Colmena de Luz?
- Realmente increíble, todavía no acabo de entender cómo es posible una construcción de estas características y dimensiones en medio de este valle. Además desde que llegué, siento un estado especial de paz y serenidad. Me siento distinto.

- Es la energía de este lugar. Éste es uno de los Centros Iniciáticos de la Humanidad. Como sabes, porque has estado allí antes, mi colmena de abejas está fuera, muy cerca, entre las retamas.
- Entonces estamos en lo que describiste en una ocasión como: “el Sello Iniciático del Jardín de las Hespérides”.
- En efecto, en él nos encontramos ahora. En este lugar trabajan varias Fraternidades diferentes, cada una con sus adeptos y estudiantes. Esta ala, con las estancias que has visto, corresponde a la Fraternidad de los Apicultores, pero hay otras alas más. En las tradiciones antiguas a estos lugares se les ha llamado Templos de Misterios, Facultades del Alma, Universidades Espirituales. Nosotros les llamamos “Colmenas de Luz”. Al igual que las colmenas normales irradian y sirven a la vida de su entorno  por la polinización, estas colmenas internas irradian Luz, Amor y Belleza a su alrededor. Suelen asentarse sobre centros naturales donde convergen fuerzas telúricas y geomagnéticas, cuya potente energía les convierte en chacras planetarios. Hay muchos repartidos a lo largo del mundo. Desde aquí impulsamos la voluntad y el propósito de las mujeres y hombres hacia la autorrealización, el despertar, la fraternidad y el servicio desinteresado. Pero también son Centros de Conocimiento y Preparación para el candidato a la Iniciación.




- Ya lo llamaste antes así “Centro Iniciático”, pero ¿qué es exactamente La Iniciación? Hay mucha confusión entre los interesados por estos temas.

       Ibdana sonrió mirándome a los ojos.

- Te puedo decir lo que no es. No es satisfacción de la curiosidad, no es algo que te introduce en un “club selecto de elegidos” para alejarte de los demás, y no es “esoturismo”.
- ¿Esoturismo, será esoterismo?
- No, me has oído bien, esoturismo. Con ello me refiero a las personas que se acercan a estos temas siguiendo sus inquietudes, pero que después de años divagando, grupo tras grupo en busca de lo milagroso, no se deciden a cultivar esas inquietudes internas en un propósito definido y real de trabajo interior. Y lo más importante, de expresión en su vida cotidiana. Uno de tus maestros favoritos, E.T., los llama “coleccionistas de mapas”.
- Sí, lo recuerdo. Pero Ibdana, ya que hablamos de estas cosas, por qué no me cuentas algo más sobre la Fraternidad de los Apicultores, sus objetivos, sus métodos, su Iniciación.
- ¿Quieres más miel, eh? (Reímos juntos)

- Verás, esta estancia en que nos encontramos es usada por los Adeptos de nuestra Fraternidad, para instruir a sus alumnos acerca de la iniciación. Aquí reciben sus primeras clases y lecciones “directas” sobre nuestro trabajo y nuestros métodos. Por tanto, vamos a usar algunos de sus elementos para aproximarnos a lo que me preguntas. Intentaré darte las explicaciones precisas sobre ellos, pues aquí la reflexión y el silencio deben primar siempre sobre las palabras y los discursos ¡Ven, acompáñame! 




       Nos levantamos e Ibdana se dirigió hacia una de las paredes de la habitación. Allí podían verse 3 grandes cristales de colores. Parecían enormes amatistas labradas, con inscripciones en su interior. Sin decir nada, me señaló la primera de ellas de color ocre con tonos grisáceos. En su interior se leía “Ora et Labora”.

- ¿Latín?
- Sí latín, usamos esta lengua arcaica por tradición en la transmisión de conocimientos “esenciales”. Fue la que usaron los alquimistas medievales y los filósofos herméticos ¿sabes que significan esas palabras?
- Tengo mis estudios de latín muy oxidados, pero éstas me parecen fáciles. Significan Ora y Trabaja, recuerdo haberlas visto en algunos textos alquímicos.
- ¡Ésta es la primera clave de nuestra Iniciación!  Ora et Labora, nos indica que nuestro trabajo es espiritual y a la vez científico. Que forma parte de un proceso Artesano en el laboratorio de nuestro cuerpo y nuestra mente, así como de un sendero de Unión mística con nuestro Ser Interior, con lo que la tradición llama “Yo Soy”.

       Guardó silencio durante unos minutos, mientras yo me concentraba en sus palabras y la viveza de los colores de la amatista. Luego me dijo:

- Continuemos con la siguiente inscripción.

       Nos dirigimos hacia el cristal central, ésta vez de color verde esmeralda. En él se podía leer: “Collection – Elaborationem – Luminatione”.

- ¡Está es la segunda clave! “Recolección, Elaboración, Iluminación”. Es la base de nuestro trabajo. Al igual que nosotras las abejas recolectamos los dones de la Naturaleza, el estudiante debe aprender a recolectar conscientemente, todos los elementos necesarios para su Obra y Despertar Interior. Estos se encuentran en su vida cotidiana, en las impresiones que recibe, en su relación con los demás, en sus experiencias y acontecimientos, en los libros que estudia y la música que escucha, en las energías que recibe de la madre Naturaleza y el padre Sol. Posteriormente, al igual la abeja elabora la Miel y la Jalea Real, el estudiante debe aprender a elaborar sus propias sustancias internas. Son los dones de su Alma, sus energías sutiles, emociones y pensamientos elevados, Sabiduría, Inspiración, Amor impersonal... Éste proceso nos lleva al tercer paso, la Iluminación. Es imitar al Sol y su Luz, que da a todos por igual, sin distinción. Es irradiar la Luz y los dones fruto de nuestro trabajo, en beneficio de la Gran Obra, del Servicio desinteresado por los demás. Es el camino del amante del Amado.

       De nuevo guardó silencio por unos minutos. Yo intenté preguntarle algo, pero ella me interrumpió con un gesto de silencio. Capté inmediatamente su mensaje, tenía que parar mi mente, pues quien habla no escucha. Aproveché para reflexionar y meditar en sus palabras. Luego me dijo:

- Pasemos a la tercera inscripción.

       Ésta era una amatista de color azul. En su interior se podía distinguir la figura del Sol, y grabadas en él las siguientes frases:

“Ego sum qui sum” 
“Ego manent in te”  
“Emitte lucem et veritatem”

- ¡Ésta es la tercera clave! Nada voy a comentarte sobre ella, pues es cada estudiante el que debe encontrar y revalorizar su sentido esencial, que se irá revelando por sí mismo a través de la meditación. Me limitare a traducirte del latín:

"Yo soy el que Soy".
"Yo permanezco en ti."
"Emite Luz y Verdad."

                                                                                                             Continuará…









lunes, 17 de diciembre de 2012

Teo






“No existe la casualidad, lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas.”   

                                                                                                            Friedrich Schiller (1759-1805)


       Un día duro en el trabajo. En la radio del coche sólo noticias sobre la crisis económica, recortes, desahucios, incertidumbre en el futuro… En cuanto llegué a casa saludé con un beso a mi familia, me di una ducha, un poco de música tranquila, un momento de relajación en la cama antes de cenar y…

- Hola soy Teo.

- ¿Cómo?

- Que soy Teo, Ibdana me pidió que la sustituyera y te atendiera hoy.

       Me hablaba de nuevo una abeja, pero esta vez no se trataba de Ibdana, la reina con la que mantenía mis diálogos y lecciones de vuelo interno. Esta era diferente, sobre todo por sus ojos, eran grandes y profundos.

- Hola, eres diferente a las obreras que había visto hasta ahora.

- Bueno, diferente, diferente, no exactamente. Soy un zángano.

- ¡Vaya, un zángano! (sonreí ligeramente)

- Sí ¿Puedo preguntarte de qué te ríes?

- Nada, nada, perdona. Ha sido sorpresa.

- No. Han sido prejuicios. Y lo entiendo, tal y como los humanos prejuzgáis y lo etiquetáis todo.

- ¡Lo siento! me has pillado (y sonreí, pero esta vez amablemente). Es que la idea que se tiene habitualmente de los zánganos es de… (Me interrumpió)

- Sí, lo sé, en vuestro idioma es sinónimo de inútil, vago y perezoso, lastre que mantener ¿verdad?

- Bueno algo así, pero te ruego que no te molestes conmigo. Si Ibdana te ha enviado hasta mi es por algo. Así que no te enfades, no me vayas a picar.

- ¿Picar? (y soltó una gran carcajada) No sé con qué ¡Tranquilo hombre! Los zánganos no tenemos aguijón ni veneno. Somos budistas. (Y de nuevo soltó una gran carcajada contagiosa y reímos juntos.)

- Te ruego perdones mis prejuicios, tienes todo la razón sobre esa característica nuestra de prejuzgar, renunciar a lo cognoscible por lo ya conocido.

- Más bien, como dice la tradición, os quedáis en lo conocido por miedo a lo desconocido.

- Sí, cierto. Por favor, siento curiosidad ¿Cuál es el papel de los zánganos en la colmena?




- Te hablaré un poco de ello, porque Ibdana me encargó otro cometido contigo hoy. Antes que nada, el nombre de zángano nos lo habéis puesto los humanos. Surgimos de huevos sin fecundar puestos por su gracia, la Reina de la colmena. Por eso tenemos la mitad de los cromosomas que las hembras. En una sociedad matriarcal, nosotros somos los más vulnerables y sensibles. Nuestro papel en la colmena es el de mantener su equilibrio, nuestro especial sistema sensitivo nos permite detectar cualquier cambio o variación sospechosa, de forma que la colmena entera actúa a nuestras indicaciones. También nos encargamos de colaborar en mantener la temperatura, reemplazando a las nodrizas para que descansen, mientras nosotros mantenemos calientes a las crías en sus celdas. Repartimos también el néctar y la miel recolectada entre las obreras alimentándolas, cada uno de nosotros atiende a unas 50 obreras. De vez en cuando salimos, y como no tenemos glándulas odoríferas, visitamos otras colmenas ya que no somos rechazados por las guardianas de la entrada. Pero nuestro gran don, nuestra principal misión es “dar vida con nuestra vida”. El día de nuestra muerte es el de nuestras bodas. Salimos en Vuelo Nupcial, voluptuoso y embriagador, en trance, y nos unimos hasta 17 de nosotros en una cópula, en un brindis por la vida, con su gracia la reina. Nuestro esperma queda en su interior, almacenado durante mucho tiempo, lo que produce su increíble fecundidad. Ese día, nosotros perdemos nuestro aparato genital y morimos, dando nuestra vida por la Vida.

       Asombrado, escuchaba su descripción. Estaba leyendo el sagrado libro de la naturaleza, el llamado en la tradición “M”, el “Liber Mundi”.

- Querido amigo Teo, es sorprendente lo que me cuentas ¡Ya lo creo que has cambiado mi idea sobre los zánganos!

- Pero hay más (dijo mientras sonreía). La atmósfera de la colmena, para mantener el ritmo de trabajo y servicio, necesita de equilibrio y serenidad emocional. Porque, aunque vosotros lo dudéis, los animales sí tenemos sentimientos, al igual que las plantas. Y de eso nos encargamos nosotros. Poco después de nacer, aprendemos a emitir e irradiar constantemente, sentimientos de paz, calma, serenidad, equilibrio. Modulamos el nivel vibratorio de la colmena, o de lo contrario funcionaría en desorden y caos, algo así como vuestras estresantes sociedades occidentales. Cuando te dije que éramos budistas, no era broma. Y te diré algo más, esta función nuestra, es muy similar a la que se relaciona con uno de los secretos iniciáticos mejor guardados acerca de vuestra especie humana.

- ¿Secreto? ¿Cuál?

- Los S.D.

- ¿S.D. de qué hablas?


- Me refiero a los seres humanos con Síndrome de Down. Para vosotros ellos son una anomalía genética, muchos, tristemente, los consideráis un fracaso evolutivo. Sin embargo nada está más alejado de la verdad. Los S.D. son un regalo de Dios a la humanidad. Su trisomía en el par de cromosomas 21, NO ES CASUALIDAD, no es un error genético. Responde a un Plan para entregar a vuestra especie “amantes PUROS del Amado”. La calidad de sus mentes y corazones, son de tal pureza vibracional y evolutiva, que sólo grandes iniciados y almas santas se acercan a su nivel. Su papel original es similar al nuestro en la colmena, emitir e irradiar pensamientos y emociones primordiales, que ejercen un efecto curativo y benéfico sobre vosotros, modulando el equilibrio psicológico y emocional de vuestra sociedad, armonizando la atmósfera de la humanidad. Por eso, las culturas realmente civilizadas, cuidan de ellos con sumo respeto y veneración. Nunca les desprecian ni les miran con pena, son deseados y reconocidos como dones divinos. Sin embargo, en la vuestra, salvo por sus familias, reciben impresiones de que son deficientes, minusválidos, una carga. Prejuicios, prejuicios y más prejuicios. Por eso tienen muchos problemas para desarrollarse, mostrar y expresar lo que realmente son. Y por eso se les hace muy difícil su misión curativa y armonizante sobre vosotros.

- ¡Madre mía! Esto sí que no me lo esperaba. Me dejas atónito y sin palabras.

- Nada es casual en la naturaleza, y aunque hay errores, responden siempre a un fin, a un Plan. Y algo muy similar sucede con los autistas y algunas otras de las que llamáis “deficiencias”. Enviados para enseñaros y ayudaros, son relegados socialmente, en ocasiones aislados o simplemente ignorados ¿Has mirado alguna vez fijamente a los ojos de un S.D.? ¿Te has preguntado por qué sus rostros se parecen unos a otros, más allá de la consecuencia de su peculiaridad genética?



       Teo guardó silencio. Yo intentaba asimilar esta información. Recordaba el rostro de personas con S.D., su alegría vital, su pureza infantil, su facilidad para amar y sonreír…

- ¿Y cómo podríamos ayudarlos, o por lo menos no interferir en su desarrollo?

- Ante todo son seres humanos, con su personalidad y su ego, desarrollado en el contacto con aquellos que los han educado. Por tanto no esperes reacciones milagrosas. La forma de que fluya su potencial interior, es simplemente dejándolos SER. Permitiendo su libre desarrollo y apoyando a sus familiares, que les dan el amor que merecen. Con afecto, amabilidad y paciencia ante lo que no entendéis. Cuando te encuentres ante uno de ellos, simplemente no pienses, evita los prejuicios, y sobre todo permanece presente en el aquí y ahora, deja fluir tu consciencia sin dejarte embargar por ninguna emoción. Sólo percibe los dones de su presencia.

       De nuevo guardó silencio un momento, me pareció que se había emocionado.

- Y de eso (continuó) es de lo que debía hablarte hoy, por indicación de Ibdana, de la Presencia. Es lo que estas ejercitando en tus prácticas de vuelo ¿no?

- Sí, claro, en eso anda mi propósito. Pero aunque tengo buenos resultados, parece que todo en mi entorno conspira para dormirme, para hacerme olvidar de mí mismo, para sumirme en el sueño colectivo que siento a mi alrededor cada día.

- No es un buen momento para vuestra sociedad (exclamó Teo). Estáis bajo la presión de circunstancias externas, de intereses y voluntades que os mueven al MIEDO. Ése es vuestro auténtico enemigo. Tenéis miedo y se os nota. Miedo a la crisis económica que sufrís, a la incertidumbre del mañana, a qué decisiones tomarán por vosotros los políticos en quienes habéis depositado vuestro futuro, y a los que notáis cada vez más incapaces. Sois varios miles de millones de personas vibrando en esa nota, irradiando constantemente pensamientos y sentimientos, energía psíquica, de miedo, angustia, ansiedad, desesperanza… Todo eso lo recibimos en las colmenas, de vuestras impresiones depositadas en la atmósfera del planeta, y de los apicultores con los que estamos en contacto cada día. También percibimos en cada flor y árbol que visitamos, la angustia y preocupación de la Gran Madre Gaia y el resto de seres por vosotros. La naturaleza toda sufre y se lamenta por la desorientación y confusión en la que vivís, vosotros que estáis destinados a ser Señores y Reyes del mundo que se os ha confiado.

       Miré hacia el suelo, mientras cierto remordimiento surgía en mi interior. De nuevo guardamos silencio durante unos instantes, el necesario para que la ideas e impresiones se asienten. Luego me puso una de sus patas en mi hombro y me dijo.

- ¡Pero hay remedio hombre! No te deprimas, que no es lo que pretendo. Simplemente te muestro los hechos.

- ¿Hay remedio para la humanidad? Suelo ser muy optimista, pero en ocasiones, cuando observo nuestro comportamiento con la naturaleza, con los demás seres y entre nosotros mismos, no puedo evitar ver las cosas con decepción y tristeza.

- ¡Pues ahí es donde está el quid de la cuestión! Los sentimientos y pensamientos que irradiáis. Eso es lo primero que debes vigilar. Proteger tu espacio mental y emocional, para que no entre en sintonía con la atmosfera colectiva de sueño y desesperanza de la que hablaba antes, y no empieces a emitir automáticamente, como un repetidor, ese tipo de ondas mentales. Eso se aprende, tú y todos pueden aprenderlo. No se trata de negar la realidad que os llega, se trata de no dejaros influir por ella y poner vuestro granito de arena para cambiar las cosas, mostrando la otra mejilla, la otra cara o modalidad de vuestras vibraciones, y también sobre todo, con el ejemplo. Si unos pocos de vosotros comenzáis a trabajar con esa actitud consciente en vuestro entorno, esas ondas tendrán un efecto dominó ¿sabes por qué?... Porque son de mejor y más alta calidad vibratoria. El miedo, la angustia, el egoísmo realmente no existen, tienen manifestación subjetiva en vuestra atmósfera psicológica compartida, por razones evolutivas y desarrollo de vuestro aprendizaje vital. Sin embargo, las otras emociones, el Amor, la Esperanza, la Alegría por la vida, la Serenidad, SON REALES, corresponden a vuestra auténtica naturaleza interior, a lo Real y Esencial en vosotros. Por eso, una vez comprendéis esto, las cosas cambian. Aunque no lo creas, son muchos los seres humanos que ya se mueven y se han movido a lo largo del tiempo, con esta dinámica. 

- Y con todas esas personas trabajando por ese fin ¿Cómo no notamos ya cambios palpables?

- Hay varias razones. En primer lugar vuestra infancia evolutiva como especie, hace que sigan siendo minoría entre vosotros. La matriz en la que evolucionáis como humanidad, tiene ciertas reglas que no se pueden saltar. Tienen que ver con el libre albedrío, con los pasos necesarios en el proceso de desarrollo humano. Y con ciertas y determinadas “mentes y voluntades” que se resisten al cambio, manteniendo a la humanidad en una especie de hipnosis general, como un pastor que tiene hipnotizadas a sus ovejas, para que no despierten y dejen de darle los alimentos que obtienen de ellas. Pero todo esto responde a ciclos y periodos, y el que estáis viviendo ahora es propicio para los cambios e impulsos evolutivos de la colectividad.

- Lo siento, pero todo esto que comentas es un poco difícil de digerir. Son ideas que siento en mi interior como ciertas, pero en mi mente resuenan algo abstractas. No acabo de ver exactamente cuál es el problema actual de la humanidad.

- Sencillo. El problema de vuestra sociedad actual no es económico, ni político, ni de falta de recursos. Es un problema ESPIRITUAL. Habéis apartado todo lo espiritual de vuestras vidas. Las formas religiosas externas de épocas anteriores, ha fracasado en integrarse a vuestras nuevas necesidades sociales y culturales. Vuestros jóvenes, ensimismados por la hipnosis de la tecnología y el enfoque lúdico de la vida, han perdido la orientación del auténtico sentido de su existencia. A ellos no les podéis hablar de espiritualidad con parámetros caducos del pasado, con los dogmas de la fe ciega. Necesitan “odres nuevos para el nuevo vino de luz que se avecina”.

- ¿Y cuál es la solución a ese problema, cuáles son esos odres?


- ¿A un simple zángano se lo preguntas? (y sonrío mientras estiraba sus alas.) La solución a vuestra crisis es LA SOLIDARIDAD, el compartir, el despertar la consciencia entre vosotros por el bien común. Vuestras estructuras económicas y sociales están cayendo por sí mismas. Vuestro absurdo afán de acumular y explotar recursos de forma egoísta no puede continuar. No tenéis más salida evolutiva en estos momentos que la Solidaridad. Debéis transmitir a vuestros niños y jóvenes qué es lo realmente importante y qué no ¿Los móviles, los coches potentes, ir a la moda, las cirugías estéticas, ir a Marte? Debéis preguntaros y reflexionar sobre esto. Preguntad a vuestros ancianos y sabios, a vuestros monjes, lamas y derviches, a vuestros chamanes y guías espirituales de tribus africanas, australianas y amazónicas, a vuestros filósofos y físicos cuánticos, a los médicos y cirujanos que pasan sus vacaciones de descanso operando a niños en África y Sudamérica, a aquellos que luchan con sus propios recursos y dinero por la supervivencia de los ecosistemas. Preguntad a ellos y os lo dirán.

- Una vez más, tienes toda la razón estimado Teo. Tenemos que cuidar a nuestra madre Naturaleza y cuidarnos a nosotros mismos, incluyendo al prójimo en nuestras vidas. Sentir el vínculo con los demás seres humanos sin distinción de razas, credos o nacionalidades.

- Y el vínculo con todos los seres vivos con los que compartís este planeta. Pero se me hace tarde, creo que ya he cumplido con lo que Ibdana me pidió respecto a ti. Solo me queda recordarte la clave central de nuestro diálogo: “Vigila y protege tu espacio mental y emocional, para que no entre en sintonía con la atmósfera colectiva de sueño y desesperanza”. Practica el ejercicio de “presencia en el ahora” varias veces durante el día, en tus actividades cotidianas. Y en cuanto percibas a tu mente pensando automáticamente,  emitiendo pensamientos y sintiendo emociones negativas de baja vibración, que no son tuyas, es que has sintonizado mecánicamente con esa onda de sueño colectivo. Entonces vuelve a la Presencia que fluye desde tu interior, al aquí y el ahora. Se trata de que tengas la oportunidad de observar qué y cómo piensas, qué y cómo sientes. La mayoría de las personas ignoran esto sobre sí mismos. Si modulas la calidad de tus pensamientos y emociones, si eliges en qué frecuencia quieres vibrar, estarás ofreciendo la mejor contribución para mejorar este mundo ¡Adiós amigo!

- ¡Adiós Teo! Gracias por todo lo que me has enseñado hoy. Compartiré con todos la realidad sobre los zánganos. Budistas y seres que entregan su vida por la VIDA.
                                                                                              
Sugam Ogima